CONTRASEÑA



Había una vez donde éramos solo una sede y empujábamos a ser solo una. Luego se dio la locura de abrir una nueva sede. Y pensar de que saldríamos de un lugar cómodo, de nuestra zona de confort, en mi caso el pensar en que mi familia iba a tener que repartirse por varios locales, pensaba en : ¡no! Y se abrió Miraflores, pero esto implicaba que todo se tenía que duplicar y cuando esto se presentó en nuestra área de alabanza, nos preguntamos ¿ahora cómo lo vamos a hacer? ¿Qué queremos lograr? Teníamos muchas preguntas. Pero decidimos como equipo y como iglesia que queríamos ser un sólo equipo en diferentes lugares. Y el motivo de esto, es que queremos guardar que todo lugar donde vamos, experimentemos una misma alabanza, un mismo sabor y atmósfera. Entonces cuando se abrió Miraflores, ya no éramos un solo equipo sino un solo equipo que va a diferentes lugares.

No queríamos crear bandas, sino una familia. Una que pueda ir a cualquier sede porque es parte de una sola casa.



Esta es la sede de La Victoria, que es como una capilla. Siempre es una guitarra y un cajón, y si se puede dos guitarras y un cajón, o un piano y un cajón. Sin embargo, puedes ver a Susana tocando en La Victoria igual como tocaría en el disco. Para nosotros como equipo de alabanza, no queríamos que nos importe donde nos toca estar, queríamos que tengan la misma experiencia.




Es una de nuestras guitarristas eléctricas. También en la sede La Victoria y la puedes ver igual en Surco tocando.




También puedes verlo tocando el cajón y luego lo ves tocando la batería.




Queremos que la gente experimente en todo momento el poder ilimitado de Dios. Queremos experimentar el poder ilimitado de Dios a través de la fe (Efesios 1). Lo que nos identifica como equipo de alabanza es que donde nos toque estar, si es en nuestra habitación, carro, ducha o en cualquier otro lugar, no importa la plataforma, nuestra postura es de alabanza. Queremos experimentar el poder ilimitado de Dios, a través de las alabanzas. Al rotar al equipo, nunca se sabe con quien te va a tocar. Y en realidad se vuelven mejores porque pueden tocar con quien sea. No importa con quién te toca, siempre habrá alguien de 60, 70 como un niño de 12 años. Y ellos pueden tocar con todo el equipo porque no se trata de la edad sino se trata del espíritu. Lo que queremos lograr es que cada sede, en cada lugar, la gente experimente el poder ilimitado de Dios a través de la fe y la alabanza ayuda a que nuestra fe se levante.