CONTRASEÑA



No hay música cristiana y música secular, simplemente hay música, y por sí sola no es necesariamente adoración.

La música es algo que creó Dios para sí mismo, pero es una herramienta -como una carretera- que nos conduce a su corazón.

La adoración es una postura del corazón. Es difícil juzgar por fuera lo que es una motivación del corazón. A nosotros, los redimidos, nos toca utilizar la música de la mejor manera que podemos de acuerdo al llamado personal que Dios nos ha dado.

Utiliza tu música para adorar a Dios y para que muchos otros sean salvos.