David no solo fue salmista, fue un creativo que transformó su vida en adoración.

Uno de los desafíos que tenemos como creativos es que muchas veces estamos viviendo en el futuro. Y la tendencia de alguien que vive en el futuro es que comienza a lidiar con mucha ansiedad.

Los creativos son personas constantemente inestables, pero a la vez pueden crear cosas y traer luz.

Los creativos están tentados a pastorearse a sí mismos.

‘El Señor es mi pastor; nada me falta. En campos de verdes pastos me hace descansar; me lleva a arroyos de aguas tranquilas. Me infunde nuevas fuerzas y me guía por el camino correcto, para hacer honor a su nombre. Aunque deba yo pasar por el valle más sombrío, no temo sufrir daño alguno, porque tú estás conmigo; con tu vara de pastor me infundes nuevo aliento. Me preparas un banquete a la vista de mis adversarios; derramas perfume sobre mi cabeza y me colmas de bendiciones. Sé que tu bondad y tu misericordia me acompañarán todos los días de mi vida, y que en tu casa, oh Señor, viviré por largos días.’ – Salmos 23:1-6

Cuando leo este salmo veo una de las cosas más claves: “Jehová es mi pastor”.

Jehová es mi pastor. ¡Tú no eres tu pastor!

David, en su lecho de muerte, seguía siendo un poeta y seguía recordando la misericordia de Dios.

Grandes creadores aparecen en temporadas solitarias.

Muchos de los creadores aprendieron por su cuenta.

El peor trabajo en el mundo cristiano es ser un pastor creativo.

Algunos se convirtieron en creativos porque la imaginación se volvió más segura que lidiar con personas reales. Algunos se convirtieron en artistas porque, a través del arte, lidian con el dolor.

Los artistas necesitan validación y, simultáneamente, están muertos de miedo a la crítica. La crítica del arte la interpretamos como la crítica de nosotros mismos.

Eventualmente, los creativos son tentados a autopastorearse, autoprotegerse, autorromantizar su vida y, eventualmente, autodestruirse. Y la ansiedad comienza a aparecer.

Necesitas despertar cada día y hablar afirmaciones cada día.

Cada día despertar y decir: “El Señor es mi pastor, yo no soy mi pastor”.

Mi talento no determina mi destino. Mi futuro no depende de cuán innovador o brillante soy… El Señor es mi pastor, no mi ambición.

Mi futuro no es una democracia; es una teocracia.

Si mi arte es mi pastor, siempre sentiré que algo me falta.

Jehová es nuestro pastor, por eso nada me falta.

Los creadores son como ovejas. Somos pésimos pastores porque resistimos las mismas cosas que Dios llama bendición.

Todo lo que es saludable empieza sintiéndose como algo que te oprime.

Dios te dice: “Te estoy plantando en una comunidad”, porque la iglesia es un antídoto para el temperamento de los creativos.

Muchas veces la bendición se siente como una maldición al inicio.

La comunidad nos expone. Nos pone espejos delante de nosotros.

Las cosas muertas viajan; las cosas vivas son plantadas. Las hojas muertas vuelan con el viento…

El Señor dice: “Te hago descansar en pastos verdes”.

La iglesia es donde tú vuelves, donde tu alma quiere estar.

Las nuevas fuerzas vienen cuando dejamos de pastorearnos y cuando nos rendimos a nuestro Buen Pastor.

“Arrepiéntanse” (en griego) = metanoia significa cambiar tu mente. Ponerme de acuerdo con Dios y alinearme a su verdad.

Van a haber temporadas donde tu alma será tentada a abandonar toda esperanza. Temporadas de decepción.

Tenemos que aprender, como creativos, a atravesar cosas difíciles.

El arte admirable se construye atravesando valles, no acampando en valles.

No te cases con la decepción. Nuestro mundo no necesita más desesperanza. El mundo necesita creativos que, aunque pasen por valle de sombra o muerte, sigan llevando luz.

No eres víctima. Ese no es tu valle. Ese no es Dios guiándote a construir una casa en el valle. Ese solo es un capítulo en tu historia, y es un capítulo que solo vas a atravesar, no donde vas a permanecer.

El banquete no es después del valle… el banquete es en medio del valle.

El banquete no es después de las tormentas… es en presencia de mis enemigos.

Dios no espera que tus enemigos desaparezcan para bendecirte.

Dios hace que todas las cosas cooperen para bien. Él unge tu cabeza con aceite. ¿Dónde? En presencia de tus enemigos.

No se trata de ti y de tu performance; se trata de cuánto Dios odia a Satanás.

¿Alguna vez te has sentido oprimido? Tal vez Dios está preparando una mesa porque es la atmósfera perfecta para que la copa rebose.